Parque de la Costa con niños

Ver el Parque con otros ojos

Debo admitir que soy una adicta a la adrenalina y al Parque de la Costa fui más veces que los dedos de mis manos.

No llegué a conocer el ItalPark, para mi sólo era comparable con el Parque de Diversiones de Lujan (los que lo conocen saben de que hablo jaja).

Después tuve la suerte de conocer Disney y Universal, ahí ya no tenes comparación alguna. No hay nada que transmita más magia que esos parques, hago hincapié en la estética, los juegos mecánicos son similares en todos lados.

Al Parque de la Costa siempre vuelvo buscando esa diversión que genera estar de cabeza en alguna montaña rusa.

Al pasar los años el Parque ha ido cambiando, fui la primera vez apenas se inauguraba y creo que no tenía ni la mitad de los juegos que hay hoy, ahora encontrás hasta un parque acuático adentro, al cual debo admitir nunca fui.

Pero esta vez lo vería con otros ojos. Era la primera vez que iba al Parque de la Costa con niños. Más específicamente con mi sobrino de 5 años. Y este relato es un poco de como vi el Parque desde sus ojos y también desde los ojos del acompañante responsable.

Los niños gratis

Empezamos con el Marketing que lleva a mi sobrino a pedirme visitar “La Feria” (jajaja no sabía el nombre) porque lo vió en la TV.

Decidida a llevarlo averigué un poco el asunto y habia “Promo” donde los chicos de hasta 10 años entran gratis y vuelven todo un año.

Y acá es donde debo advertirles que de gratis hay muy poco.

Esa palabra queda chica porque adentro todo te sale más de lo esperado y no te dejan entrar ni bebidas ni comida.

Parque de la Costa con niños. MiniBarco Pirata.

Los adultos acompañantes pagan un pasaporte y éste queda a elección de cada uno. Nosotros como íbamos abocados a disfrutar con el pequeño sacamos el Pasaporte Promo. Es el más económico ($506 Pesos Argentinos al día de hoy, USD$12 aprox).

Este pasaporte te da acceso a todos los juegos y shows familiares e infantiles, pero nada de adrenalina. Como nuestro sobrino no superaba ni la edad ni la estatura para esos juegos no fue necesario adquirir otro tipo de pasaporte.L

¿Qué comemos?

Será que cuando uno va en plan joda con amigos no se percata ni un poco de lo que come. Capaz por la emoción de salir corriendo al siguiente juego. También uno va pensando en no vomitar en la próxima vuelta de montaña rusa.

Pero cuando se va con niños uno lo ve distinto. Para comer dentro del Parque solo hay puestitos de hamburguesas, panchos y papitas. Si no uno puede acceder al Patio de Comidas que se encuentra dentro de AquaFan. Al momento que nosotros fuimos nos dejaron ingresar poniéndonos una pulsera, no era temporada de pileta y este parque no estaba funcionando.

Parque de la Costa con niños. Aquafan Parque de Agua.

El Patio de comidas es bastante pobre y ofrece exactamente lo mismo que los puestos. Un combo de hamburguesa te sale como un combo en el Mc Donalds. Pero la calidad es bastante precaria y obvio no tienen cajita feliz ni mágica ni nada.

Si no querés perder a los niños en las maquinitas de video juego y ahorrarte algunos pesos. No vayas al Patio y come en un puestito, el bolsillo lo va a agradecer.

También tienen un restaurante, este ya te sirve otras comidas más, tiene un poco más de variedad, pero también es otro el presupuesto.

Mi humilde opinión y solución a este inconveniente gastronómico sería dejar entrar FoodTrucks. Quizás alguno quiera trabajar ciertos fines de semana, incluso que vayan cambiando para que haya más variedad y ofertas.

¿Esperamos o nos vamos?

Los Parques habitualmente tienen fila para todo, para entrar, comer, jugar y hasta para ir al baño. Para un adulto es fácil de entender, pero ¿cómo entiende un niño que tiene toda la ilusión de volar en una Orca?

Al haber una “promo” para que los menores de 10 años entren gratis, lo que más había era menores de 10 años. Los juegos para ellos estaban abarrotados de gente que hacia fila explicándoles a los más pequeños porque uno debía esperar.

Algunos niños entendían, otros lloraban.

Lo interesante de esto era ver como los pobres empleados corrían por todo el/los juego/s intentando cumplir con todas sus tareas. Es que al tiempo que hacíamos filas nos empezamos a dar cuenta de la escasez de empleados que había manejando al publico.

En el Carrusel tardamos un buen rato en cabalgar esos corceles valientes que suben y bajan. Porque la misma chica que nos hacia ingresar era la que nos ajustaba los cinturones. Si, leyeron bien, cinturón de seguridad para un adulto en un carrusel. La misma chica intentaba que la gente no usara su celular en el juego. Y la misma intentaba detener a las madres que se colaban al juego aunque este ya estuviera listo para arrancar.

¿Qué chico puede entender que esperamos en una fila a que termine el juego de al lado porque la misma empleada maneja dos atracciones juntas?

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¿Ir o no ir? Esa es la cuestión

Finalmente la pasamos muy bien a pesar de todo lo que aconteció. Mi sobrino se fue llorando porque le dio miedo la atracción de los dinosaurios (no apto para susceptibles jaja). Y también lloró porque no ganó en la Kermesse tirando las latas (juego imposiblemente caro para ganarte un peluche de mala calidad).

Igualmente, él amó a las Orcas voladoras y los Botes del Pantano. Le encantaron los inflables y nunca se quejo de la hamburguesa ni de la gaseosa sin gas.

Parque de la Costa con niños. Juego de los Botes del Pantano.
A veces nosotros somos más quisquillosos porque pretendemos cuidarlos de algo que ellos ni registran.

¿Volvería? Si, seguramente a pasarla bien con amigos. En donde uno no registra todas estas cosas, donde es inconsciente de todo lo que va a gastar porque la adrenalina te nubla la razón. Pero también sé que a mi pequeño sobrino lo llevaría cuando sea más grande, cuando pueda disfrutar de otras cosas. El Parque de la Costa con niños es un no para mí.

Para esta tierna edad prefiero llevarlo a otros lugares. En los que disfrute más de la diversión sin tener que explicar porque hacemos media hora de fila para dar dos vueltas en calesita.

Ya les contaré la próxima aventura con niños.

Nos vemos por ahí.